· Sobre colorantes alimentarios y pastas de frutas ·

Desde que los colorantes, tradicionalmente utilizados sólo por la industria alimentaria, se han puesto al alcance de los particulares, cada vez es más frecuente encontrarse con recetas de repostería que los utilizan indiscriminadamente. Pero hay que dejar cuanto antes una cosa clara: los colorantes no siempre son inocuos. Muchos de ellos tienen efectos secundarios y su uso y las cantidades máximas permitidas están reguladas por ley. El hecho de que los podamos comprar sin ninguna restricción especial no supone ninguna garantía de seguridad y si, por desconocimiento, se abusa de ellos pueden producir reacciones o alteraciones en la salud de las personas, especialmente en los niños.

Esta es la principal razón por la que he considerado necesario dejar en este espacio constancia escrita de la seria amenaza que se esconde detrás de algunos de los colorantes alimentarios y de otros productos, como las pastas de frutas, que los utilizan. No se trata en ningún caso de decirle a nadie lo que debe o no debe hacer con su vida sino de abrir los ojos a una realidad que permanece bastante oculta y de la que conviene ser consciente.


Los colorantes alimentarios

La única función que tienen los colorantes es la de aportar color a los alimentos para hacerlos más atractivos y apetecibles a la vista. En la repostería casera dónde, en principio, no se trata de vender nada, no hay ninguna razón para utilizarlos. Pero la tentación es muy grande y se empieza con unas gotitas aquí y otras allá y se termina añadiendo botes enteros de colorantes a los bizcochos. Y entonces, ¿dónde está la diferencia con la repostería industrial?

Sirva de ejemplo lo que ocurre con los colorantes rojos, que siempre son los más demandados porque con ellos se elaboran las recetas de los populares Red Velvet. Este es un bizcocho infinitamente popular, y no sólo en los Estados Unidos, que requiere cantidades ingentes de colorante rojo para su elaboración. —Yo misma tengo la receta en el blog y, desde hace algunos años, ya no le añado colorante más que cuando alguien me lo pide expresamente, porque aunque el sabor es exactamente el mismo siempre hay quien si no lo ve rojo no le sabe igual—.

Pues bien, para fabricar los botecitos de colorante rojo de marcas tan conocidas como McCormick, Wilton, Americolor o Sugarflair con los que habitualmente se hacen los Red Velvet se utilizan colorantes como: red #40 (E129), red #3 (E127), yellow #5 (E102) y/o yellow #6 (E110). Cualquiera de estos requiere legalmente que se indique en el etiquetado que: «pueden tener efectos negativos en la actividad y la atención de los niños». Y esto es únicamente por imperativo legal, ya que hay estudios que advierten de que pueden agravar otras condiciones previas como el asma o la sensibilidad a la aspirina y, en dosis elevadas, incluso resultar cancerígenos.

Ya sé que me diréis que también existen en el mercado otras alternativas como los colorantes naturales, pero ojo con eso porque natural no siempre es sinónimo de sano, saludable o inocuo. Un ejemplo clásico de esto es el colorante de cochinilla (E120) hecho a partir de un insecto y, por tanto, considerado natural. Durante años se ha dicho que este colorante era seguro (no tóxico) y, por ser natural, ni siquiera existía la obligación de nombrarlo en los etiquetados. Pero, hoy en día, hay múltiples estudios que confirman que puede producir reacciones alérgicas severas e incluso anafilaxia en ciertas personas. Y, habitualmente, también se recomienda evitarlo en las dietas de los niños ya que puede producir hiperactividad.

Así que la única posibilidad razonable de colorear la comida sin el riesgo de ingerir sustancias indeseadas son los colorantes naturales hechos a partir de extractos vegetales pero, éstos no sólo son muy difíciles de conseguir y muchísimo más caros, sino que, especialmente con el colorante rojo, las tonalidades son mucho más apagadas y pueden resultan decepcionantes para aquellos que están acostumbrados a los vibrantes colores que los colorantes artificiales proporcionan.

Ni que decir tiene que el caso del colorante rojo es sólo la punta del iceberg y que si os apetece u os atrevéis a informaros en profundidad encontraréis que esto mismo pasa con otros muchos colorantes.

Las pastas de frutas

Esta es una gama de productos típicamente de la industria que ahora, aprovechando la moda de la repostería creativa, también se han puesto al alcance de los particulares. Se trata de concentrados de fruta, algo que en principio suena bien, que se presentan como una alternativa natural no sólo para dar color sino también para añadir sabor a los postres caseros. Si bien esto en algunos casos puede ser hasta cierto, en muchos otros no lo es y basta con fijarse en el etiquetado para descubrir productos como la pasta de fresa concentrada de la marca Home Chef cuya lista de ingredientes reza como sigue:

Fresas, extractos de fruta, acidulante: ácido cítrico (E330), azúcar, espesante: pectina de manzana (E440), aromas, colorantes: tartracina (E102)*, punzo 4R(E124)*, sunset yellow (E110)*, conservante: sorbato potásico (E202). (*): Puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños.

Aquí tenéis el enlace por si queréis ver una foto de la etiqueta original del producto.

¿Qué os pensabais? ¿Que era un simple puré de fresas concentrado? Pues, no. Es una pasta hecha a partir de fresas (de la que no se sabe la cantidad) con azúcar y aromas añadidos y, sorpresa, sorpresa, con unos cuantos colorantes de esos que requieren una advertencia legal.

Y no penséis que éste es un caso aislado porque el mercado está repleto de productos que consumimos regularmente y que llevan esos y otros colorantes aún más sospechosos. No dudéis en buscar en la red e informaros para saber de verdad lo que estáis comiendo.

Mi consejo final: Precaución y Moderación. Si podéis, evitad utilizar los colorantes en cualquiera de sus formatos. Y si los utilizáis, recordad que realmente no son necesarios y que no siempre son inofensivos. No hagáis de ellos una constante en vuestros postres.





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6 Comentarios

  1. Yo me empecé a informar de los colorantes porque quería comprar algunos, sobre todo para teñir macarons. Ya sabía que como aditivos no es bueno abusar y que deben usarse en pequeñas cantidades pero me alarmé al ver los códigos alfa numéricos que designan al color exacto, algunos me pareció que eran los mismos que vienen en los tubos de pintura acrílica o al óleo. Total que acabé mirando una página de información sobre aditivos que me dejaba buscar el código de cada uno de los colorantes, al lado abierta la página de la tienda en la que los iba a comprar que indicaba cada color. Al final no me compré ninguno, ya me quedé sugestionada y sólo me parecían aptos algunos de extractos vegetales, pero casi siempre están agotados. Llegué a la conclusión de que no iba a comprar colorantes de momento.
    Tengo un rotulador alimentario de color chocolate con colorantes químicos que no pinta, y un colorante en polvo rojo cochinilla combinado con otro rojo sintético, éste lo uso para hacer un rosa pálido para los macarons de tarta de queso. Es algo que puedo hacer una vez al año, así que no me preocupa. Me estuve intentando hacer una lista de colores básicos naturales y creo que es imposible, el azul no lo encuentro por ninguna parte, siempre son tóxicos. Además como tienen fecha de caducidad no me merecen la pena, los tendría que tirar casi llenos porque lo que más cocino son bizcochos integrales jejejj. Está bien para quien se dedique a la repostería creativa y no se coma todo lo que hace.
    Lo de la pasta de frutas es muy atrayente pero, aunque sea menos potente, ¿se podrá sustituir por mermelada y reducir el azúcar de la receta? O comprar la fruta fresca para la receta en cuestión, aunque abrir un bote y añadir una cucharadita a la crema siempre es más cómodo, de ahí el éxito.
    Un saludo!

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  2. ¡¡¡Muy interesante!!!! gracias por la reflexión. Bss

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  3. Interesantísimo artículo y a mi modo de ver muy, muy necesario. Me horroriza esta moda que parece que ha llegado para quedarse de copiar la peor repostería americana, esa que consiste en mezclar preparados que encuentras en cajas y añadir azúcares de colores y colorantes a tutiplén. Y ya está, ya has hecho repostería casera. Ufffff. Con tu permiso voy a promocionar tu artículo desde mi página de fb (ya te tengo en mi lista de blogs favoritos hace mucho tiempo). Haces un magnífico trabajo de divulgación. Muchas gracias.

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  4. Artículo muy interesante. Yo intento no abusar de los colorantes. El red velvet tampoco lo tiño salvo q sea por pedido. He probado a hacerlo con remolacha liofilizada y muy buenos resultados. Voy a compartir tu entrada. Un abrazo. Flor

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  5. y con respecto a las pastas de fruta, qué recomiendas?

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    Respuestas
    1. Dado que la gran mayoría de las pastas de frutas utilizan colorantes y aditivos innecesarios, mi recomendación es no utilizarlas.

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